domingo 10 de octubre de 2010

Te quedaste



Te quedaste en el viento que acaricia mi cara,
en el aire que respiro por las noches,
en los sueños por la madrugada
y en los que guardo en el corazón...

Te quedaste en la luz de la farola cuando despierta el alba,
entre cuerdas y miles de acordes que sólo tocan una melodía
y en estas manos que siguen soñando sobre papel...
Te quedaste en el mar profundo e interminable,
de pie junto a los besos que no volverán.


"Siempre supe que en el viento te podías quedar..." A.F.

sábado 02 de octubre de 2010

Carta de despedida

Me he propuesto nunca olvidarte
pues olvidaría lo que he aprendido
y lo que me enseñaste con tu partida
porque tuviste que irte
para enseñarme a valorarte,
a entregar mi corazón sin miedo al fracaso
ya que "tener miedo al salto, no hara menos dolorosa la caída".

Que si, al irte encontraste la felicidad...
Quisiera ser tu eterna y más grande felicidad
pero es algo que ya no me corresponde...
Ya no me corresponde cuidar tus sueños por las noches,
verte despertar con una bella sonrisa en los labios
o motivar tus manos a trazar tus letras verdeazuladas...

Que sea bendito tu camino en su nuevo andar,
maravilloso tu vuelo con otras corrientes de aire que no son mi risa,
no detengas tu paso jamás
y sigue extendiendo tus alas por siempre.

"Gracias por enseñarme a reír aún en medio de la tristeza".

El loco


He de repetirme mil veces
que no soy más que un loco
que entre delirios y alucinaciones
se cree que es poeta,
trovador de un sueño,
príncipe encantador del cuento de hadas,
reflejo del alma,
suspiro de amor al filo del alba
y canción de cuna entre rizos plateados.

He de entender que el camino trazado
no siempre parece el más derecho,
que erramos con justa razón
en el momento preciso
para recomponer el mañana
que se descubre ante nuestros ojos.

Desolación



Rodó una lágrima negra por su mejilla
tempestades sin nombre,
llanto sin luto,
desesperados en la soledad de una tarde a medio morir
tras el oscuro callejón de la risa...

El estallido de una bomba,
sus puños cerrados para la batalla
y su lengua como espada
cortaron el aire...
Vil y traicionero el ataque.

Repicaron las campanas, frías,
solitarias y llenas de olvido.

lunes 06 de septiembre de 2010

Aquella Noche de Infortunio


Nunca podrías siquiera imaginar
la desolación que supone
esperarte sabiendo que no volverás.

O la tortura que es recordar
esa lágrima fría que hice rodar desde tus ojos
aquella noche de infortunio.

Mucho menos entenderías
la tristeza de tu rosal en mi jardín
que se niega a florecer ahora que no estás.

viernes 27 de agosto de 2010

Monólogo Interior

No necesito recordar el sin fin de momentos inexplicables donde todo lo que acontece llena de paz un rostro o reir a media carcajada cuando la lluvia melancólica no cesa... Mucho menos tratar de opacar la luz que entra por el ventanal que ahora no se vuelve de colores, si no más bien se queda traslucida, monótona y ausente de toda vida.

Como si parpadease un segundo antes de ver la lejanía que sostengo en el alma acomodandose para dormir mientras a mi me toca despertar a la realidad. Es acaso, en lo más mínimo, razonable?

Acaso las culpas se aglutinan y rompen a llorar tras el rincón que quedó vacío y que sin la menor duda se ríe de la misma desventura que le aqueja tan sólo para no encarar al cruel destino en el cual nunca tuvo la necesidad de creer? Y que sucede si al final de cuentas sí somos titeres del destino? Incapaces de hacer de nuestra vida lo que deseamos de ella? Con que cara se enfrenta a la realidad sabiendo que todo es en vano pues el tramo ya está prefijado?

Sin lugar a dudas la respuesta que busco y que se necesita para una situación como ésta está ligada a al desesperación de tener que esperar y esperar y esperar... Pero, que es lo que tanto esperamos? Algunos esperan una señal divina, otros un golpe de suerte o la fatal libertad que da la muerte porque ésta los salvará del mundo atroz que les depara nada menos que dolor, frustración y sufrimiento... Acaso alguno espera una luz de esperanza al final de la oscuridad? O la ternura de una risa a media tarde? Con uno sólo bastaría...

Definitivamente los más raros son ls que esperan un amor, un compañero para toda la vida pero son éstos los más valiosos. Aquéllos que no caen en las trampas sutiles que la vida pone para truncarnos la paz y la felicidad de un recinto sagrado englobado en reconocerse en el alma de otro y caminar juntos a un mismo destino. Que pocos quedán ya de esos...

Pero debo dejar de hablar de estos seres ideales de los que muy poco se ha sabido durante un par de eternidades y centrarme en lo más real, en aquéllos seres que erran el camino, que confunden las voces o que tal vez nunca alcanzaron a escucharlas, aquéllos que sufren por sus propias culpas y que no tienen redención, aquéllos que al igual que cierto personaje cayo del cielo a los abismos y no tuvo nunca perdón o aquéllos otros de corazón puro que fueron degenerandose en el camino por las mismas inclemencias de la cruel vida...

Y que importa ahora lo que piense o escriba, diga o deje de decir si el resultado no cambiará... Seguiré caminando sin rumbo como alma en pena, expiando mis propios errores sin lamentarme por ello pues en esta vida debemos siempre pagar por las cosas que hacemos, las que dejamos de hacer, por aquéllos a quienes les creemos o por no creer en quienes merecen enmendar los errores cometidos y hasta por reir de las desgracias ajenas o no llorar las propias.

Al final del día todo resulta igual... Dormir para despertar de nuevo al trsite ciclo en el que estamos atrapados hasta que la muerte le pongas fin.

lunes 23 de agosto de 2010

Que seas...



Que seas la corriente de aire bajo mis alas tiernas
la brújula que siempre apunta hacia la felicidad multicolor de tus labios
hacia la fuente de juventud eterna que emana del aroma de tus pechos
y el para siempre de mi alma en tu sexo.

Que seas el pincel que da vida a mi lienzo,
mi pintura más hermosa y sobre todo
esa que me lleve a la gloria.

Que seas la luz entre mi oscuridad,
mi principio en tus caderas
y en tus ojos mi final,
mi juez, jurado y mi verdad…

Que seas mi edén, mi infierno helado
y mi boleto de vuelta al paraíso.
Que seas mi dama, mi princesa,
la reina absoluta de mi cama,
pero más que eso…
Que seas, para siempre, la compañera de mi vida
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